El principio del fin de los plásticos 

Nueva normativa a favor del planeta

A partir del sábado 3 de julio los consumidores no podremos adquirir plásticos de un solo uso en ningún establecimiento. Este es tan solo el principio del fin de los plásticos y hay que agradecérselo a la Unión Europea. La entrada en vigor de la Directiva Europea 2019/904 del Parlamento Europeo y del Consejo en enero de este año, pretende dar solución al problema del plástico que llevamos arrastrando en los tres últimos siglos.  

La degradación medioambiental está presente en todos los lugares del planeta, pero son los océanos los que más sufren esta decadencia. Concretamente, ocho millones de toneladas de plásticos acaban en mares y océanos anualmente y conforman así entre el 60% y el 80% de la basura marina, según un informe de Greenpeace. Tan solo el 15% del total de los restos plásticos se quedan en la superficie, por lo que, si ya nos asustamos al ver la basura en las playas, no tendríamos fuerzas para contemplar el interior de los océanos. 

En las últimas décadas, se ha producido un aumento en la producción de plásticos y un consumo masivo que ha provocado la acuciante aceleración del deterioro del planeta. Uno de los objetos que más tardan en descomponerse es el hilo de pesca en unos 600 años aproximadamente. Los cubiertos de plásticos y los mecheros entre 400 y 100 años respectivamente, y aún más las botellas de plástico en torno a 500 años. 

Greenpeace
Fuente: Greenpeace ¿Cuánto tardan los plásticos en desaparecer?

¿Cuáles serán los productos que ya no estarán a la venta? 

Cuando nos acerquemos a un establecimiento a comprar a partir de este sábado ya no venderán utensilios de plástico de usar y tirar. Sí, es una buena noticia porque después del retroceso con el aumento desmesurado de la producción de plásticos «de usar y tirar» en los últimos años, ahora se ha establecido al menos una, de las tantas medidas que los lobbys corporativos del plástico han obstruido socavando soluciones legislativas.

Esta medida pone fin a las distracciones o soluciones falsas que han propuesto tradicionalmente aquellos que forman parte de la cadena de suministro del plástico. Por poner un ejemplo, en el informe «Hablan basura. El manual corporativo de soluciones falsas a la crisis del plástico» de la Fundación Changing Markets (2020), denunciaban que desde 1990, Coca-Cola se fijó el objetivo de comenzar a vender bebidas en botellas hechas de 25% de tereftalato de polietileno reciclado (rPET) pero, tres décadas después (2020), sus botellas solo contienen un 10% de rPET.

Debemos verlo tan solo como una batalla ganada entre tantas que nos quedan por delante en relación al plástico. 

Remover el café con viejos y nuevos utensilios, en vez de uno de plástico es una acción a la que fácilmente nos podemos acostumbrar. De igual modo, utilizar los cubiertos de metal de casa o bien biodegradables de bambú o de madera en las reuniones con amigos o en cumpleaños no es un cambio muy difícil. Sin embargo, además de que no podremos adquirir unos de plástico, es una acción fundamental que supone un intento para revertir la degradación medioambiental actual. 

Por tanto, el sábado 3 de julio dejarán de estar a la venta los platos de plástico y los cubiertos de plástico de un solo uso como son las cucharas, los tenedores, los cuchillos o los palillos. Por supuesto, las pajitas de plástico tan contaminantes y desde luego dañinas no solo para nuestra salud, sino también las responsables de la muerte de muchos animales marinos. Las pajitas suelen utilizarse tan solo unos minutos, el tiempo que tardamos en bebernos un refresco, pero las consecuencias las paga el planeta durante 500 años aproximadamente.  

Los palitos de plástico para sostener los globos, al igual que las pajitas serán retirados del mercado.  Los bastoncillos de algodón para los oídos hechos también con plástico, los plásticos oxodegradables, todo tipo de contenedores alimenticios fabricados en plástico y los vasos de poliestileno serán prohibidos en todos los Estados miembros de la Unión Europea. Así se pretende revertir la ingente cantidad de desechos marinos procedentes de hasta 10 productos plásticos de un solo uso más frecuentes.  

La UE prohíbe los plásticos de un solo uso
Fuente: Comisión Europea

ADICAE y el nuevo hábito de consumo sin plásticos 

ADICAE sigue llevando a cabo talleres y asambleas para ayudarnos a evitar el consumo de plásticos. Pienso, luego reciclo o por un planeta sin plásticos son algunas de las iniciativas de la asociación. Pero, ¿Qué podemos hacer los consumidores para modificar nuestros hábitos perniciosos? 

  • Algo tan sencillo como utilizar fiambreras de metal o vidrio para llevar al trabajo, a la universidad o a nuestros familiares. Es un gesto no muy caro que será verdaderamente agradecido por nuestro planeta.   
  • Utilizar cubiertos de metal de casa o de madera y bambú reutilizables será una pequeña inversión a largo plazo. En casa, en el trabajo, en los cumpleaños debemos utilizarlos, antes eran una opción y ahora, inevitable.  
  • Reutiliza la botella de vidrio, en vez de comprar una de plástico cada vez que sales de casa. Otro gesto imprescindible si queremos acabar con la cantidad de botellas de plástico que se generan diariamente y que contaminan lo inimaginable.  
  • Para beber café, leche, té, zumo o hasta gazpacho puedes emplear vasos o tazas de otro material. Son también reutilizables siendo un gesto realmente comprometido con el medioambiente.  
  • Para finalizar, con todos estos utensilios reutilizables y ecológicos que ya tenemos, lo lógico sería no utilizar una bolsa de plástico. Por ello, existen bolsas térmicas de tela o pequeñas bolsas reutilizables para la fruta.   

Todo esto es tan solo el principio del fin del uso del plástico y la prohibición de estos por parte de la Unión Europea supone una ventaja fundamental para la sostenibilidad del planeta.

Los consumidores debemos seguir promoviendo la transición hacia patrones de producción y consumo verdaderamente sostenibles y un acceso real a la economía circular: poder utilizar los plásticos el mayor tiempo posible reduciendo los desperdicios, la posibilidad de reparar y reutilizar sabiendo que a futuro esos productos serán recuperados y verdaderamente reciclados.

¿Qué impacto podría tener la economía circular en Europa y en el mundo?

En ADICAE siempre hemos defendido la adopción de la economía circular como modelo principal de consumo. Tanto por los beneficios que podría tener para el bolsillo de las familias como por la reducción de impactos negativos en el medio ambiente. En ese sentido, creemos que se puede ir más allá todavía y aportar datos respecto al impacto que este modelo económico tendría en dos escenarios: el ambiental y el económico.

Desde el inicio de la Revolución Industrial, con el incremento productivo y sus consiguientes emisiones a la atmósfera, la temperatura promedio de la tierra ha aumentado en torno a un grado centígrado. A su vez, se estima que el mundo generará 53,9 millones de toneladas de desechos electrónicos para 2025, según estudios del Bureau of Intenational Recycling.

Escenario rural totalmente lleno de basuras y desechos plásticos| Licencia creative commons.

Las cifras de desechos de plásticos son también para llevarse las manos a la cabeza. En opinión de National Geographic, y a falta de confirmación, se estimaba que para finales de este 2020 se podían alcanzar los mil millones de objetos plásticos en el mar. De seguir esa tónica, para 2050 habría más plásticos que peces en los océanos.

Ahora bien, existen datos que incitan la aplicación de la economía circular: un objeto de acero inoxidable tiene en su composición un 60% de reciclaje, los neumáticos usados generan la misma energía que el petróleo y un 25% más que el carbón (con la ventaja de un impacto mucho menor para el medio ambiente), y el 40% de la demanda de cobre se satisface con el reciclaje. Tanto es así, que por medio de la reutilización de la chatarra de hierro se podrían disminuir las emisiones de CO2 en un 58%, según se extrae de un informe de ING.

Al final esos pequeños gestos se traducirían en cifras de gran calado, puesto que según un informe de Naciones Unidas, la aplicación de los principios de economía circular podría reducir hasta en un 99% los desechos de algunos sectores industriales, al tiempo que reducir en un porcentaje similar las emisiones de gases de efecto invernadero. El deseo a largo plazo de la ONU es «cero residuos» en el año 2050.

Esos avances sostenibles se verían traducidos en el aspecto económico. Un ejemplo de ello es que en el año 2016, los sectores más implicados en la economía circular empleaban a más de cuatro millones de trabajadores en toda Europa, esto es un 4% más que respecto a 2012. Es decir, que la transición hacia un modelo totalmente sostenible y responsable es rentable para las economías, para el planeta y para las personas.

Imagen de reparación en la placa de un ordenador| Licencia creative commons.

Pero es que además, el resurgimiento de nuevos modelos de consumo vinculados a la economía circular tales como la reparación, la reutilización y, en última instancia, el reciclaje, generaron en 2019 un valor añadido de 147.000 millones de euros, y eso que la inversión fue únicamente de 17.500 millones de euros (un 11,90% de esos 147.000 millones).

Por si fuera poco, la demanda de materiales reciclados en 2019 suponía el 12% del total de la demanda de materiales en toda la Unión Europea. Esa cifra contrasta con el 9% de demanda de materiales reciclados a nivel mundial.

La Unión Europea insiste en su informe Hacia una Europa Sostenible de aquí a 2030 que la economía circular es un eje clave para asegurar un continente más competitivo, inclusivo y sostenible. Algo que reitera en El Pacto Verde Europeo, programa para dotar a la UE de una economía sostenible, y en la Nueva Agenda del Consumidor, cuyas medidas van enfocadas al empoderamiento de los consumidores y al aprovechamiento de las ventajas de la economía circular.

Es un síntoma interesante en el sentido de que los consumidores, y los productores, no pueden aprovecharse de la economía circular sin el apoyo de las entidades transnacionales. Ahora bien, hasta qué punto el apoyo que dan las instituciones europeas es suficiente en materia de medidas, pues habrá que esperar un poco más de tiempo para comprobarlo. Lo que está claro es que la economía circular tendría múltiples ventajas económicas y de sostenibilidad.

Greenwashing o la trampa verde de las empresas

Hace no mucho, una famosa cadena de comida rápida a nivel mundial, modificó, a modo de homenaje, el color de fondo que acompaña a su logotipo rojo por un verde clarito, haciendo alusión a la importancia que tiene el camino hacia el mundo ecológico. Esa misma cadena, ganó notoriedad al sustituir las pajitas de plástico de toda la vida por otras fabricadas de papel, ya que este material tiene un impacto mucho menor en el medio ambiente.

Muestras de aparente sostenibilidad que concluyeron en elogios por parte de la sociedad mundial. Ahora bien, esa misma gran corporación, tuvo que reconocer posteriormente frente a un tribunal británico que los nuevos materiales reciclables de las pajitas tenían un grosor tal que dificultaban el proceso de reciclado. Es decir, que la medida vendida como una lanza por la sostenibilidad, realmente escondía un efecto secundario que dificultaba esa misma sostenibilidad. Eso es el greenwashing.

Patatas fritas de la famosa empresa de comida rápida| Licencia creative commons.

Pero no acaba ahí el ejemplo, porque esa misma empresa de comida rápida que se vendía como pionera de lo ecológico introduciendo el color verde en su logo, es una de las principales causantes de la destrucción de las selvas tropicales, pues utiliza sustancias tóxicas sobre el suelo con el fin de crear terrenos de pastoreo para el ganado y proveerse de materiales necesarios para los envases que utilizan para las comidas. Eso, por supuesto, se ha estado ocultando al tiempo que se felicitaba por el camino trazado hacia la sostenibilidad.

Estas actividades de acercamiento a los consumidores por medio de lavados de imagen ecológica son mucho más comunes de lo que pueden parecer. Eso responde a la mayor preocupación por parte de los consumidores españoles respecto a la sostenibilidad, el cambio climático, el calentamiento global y la gestión de residuos, según queda recogido en una encuesta de la consultora IPSOS en el año 2018.

La respuesta de las empresas es la siguiente: según distintos estudios, solo el 4,5% de los productos que nos venden como “verdes” realmente lo son y responden con fidelidad a las características que los definen como tales en sus etiquetas o en la publicidad. El otro 95,5% de los productos, que han sido vendidos como ecológicos o sostenibles, no lo son, pero nos han hecho creer que sí. ¿Cómo? Por medio de los lavados de imagen ecológica.

Se podría armar un libro entero sobre lo anterior, de hecho este año ADICAE ha elaborado una publicación sobre este tema, pero básicamente las empresas se sirven de una serie de estrategias publicitarias que nos hacen creer a los consumidores que sus actividades son sostenibles cuando no lo son. Por citar algunas: cambios en los productos o servicios para hacerlos «verdes», modificaciones en la distribución o puntos de venta para hacerlos «verdes», aumento de los precios bajo la excusa de ser un producto ecológico o sostenible, y la publicidad.

Ejemplo de publicidad ambiental que desarrollan las empresas| Licencia creative commons.

Respecto a lo último, las empresas prácticamente campan a sus anchas en lo que se refiere a la publicidad ambiental. Si bien en España existe un Código de Autorregulación sobre Argumentos Ambientales, este data del año 2009, habiendo quedado totalmente obsoleto, de forma que es muy sencillo encontrar recovecos para seguir desarrollando estos lavados de imagen.

Merece la pena echar un vistazo al análisis de las memorias de Responsabilidad Social Corporativa resumidos en la publicación de ADICAE y disponibles también de forma íntegra en la sección de estudios de la web. En ellas el profesor Luis Ferruz desgrana todas y cada una de las técnicas y mentiras ecológicas de seis de las compañías más importantes del Ibex-35.

Parece también mentira que la UE, en su Nueva Agenda del Consumidor, disponga como ámbito clave la protección de los consumidores frente a técnicas como el blanqueo ecológico y, al mismo tiempo, el Reglamento 2020/852 introduzca todo tipo de facilidades para la inversión en tecnologías contaminantes, justo el sector económico que más tiende al ecoblanqueo. La contradicción en sí misma es notoria.

Estos lavados de imagen «verde» llegan a un nivel que a veces las empresas se felicitan por sus avances medio ambientales cuando realmente tienen que cumplir con ellos porque así lo dicta la Legislación. Es el caso de los gases de CFC o HCFC, derivados de los hidorcarburos. Hace no mucho una importante empresa española del IBEX-35 se felicitaba en sus redes sociales por limitar la recarga de esos gases cuando su uso está totalmente prohibido.

Imagen de una protesta contra el ecoblanqueo| Licencia creative commons.

La clave está en qué podemos hacer como consumidores para que no nos den gato por liebre, o, como se ha usado en ¿Es ecológico realmente o es solo marketing?, gato por verde. En primer lugar tener en cuenta una serie de recomendaciones sencillas: lo verde no es sinónimo de medio ambiente, los sellos ecológicos están regulados, igual que el uso de términos como «ecológico» u «orgánico», las imágenes de bosques, gotas de agua, flores o animales no avalan ningún compromiso con el medio ambiente, hay que leer siempre la letra pequeña y el consumo masivo es  perjudicial para nuestros ecosistemas, da igual el tipo de producto del que se hable.

A mayor concreción, las principales herramientas contra el greenwashing tienen que ser más información y formación a los consumidores a través de las asociaciones de consumidores, mayor presión a las inversores por medio de la legislación para que éstos apuesten por inversiones sostenibles, legislar para que las agencias de calificación incorporen en sus análisis de riesgo los relacionados con el cambio climático y las prácticas insostenibles, y presionar a los reguladores para que hagan obligatoria la presentación de informes sobre uso del carbono y demás prácticas contaminantes.

De cualquie forma, el primer paso para que no vuelvas a caer en la trampa del greenwashing es leer la nueva guía de este año de ADICAE y, si te interesa, siempre te puedes hacer socio para agruparte con otros consumidores que, como tú, están sensibilizados sobre sostenibilidad y cambio climático.

Resúmenes de los talleres de consumo saludable, sostenible y de cocina saludable

El pasado mes de octubre ADICAE desarrolló tres talleres teórico-prácticos; uno sobre consumo saludable (14), otro sobre consumo sostenible (22), y uno final de cocina saludable (29), en el marco del proyecto sobre economía circular. En estas tres actividades se plantearon cuestiones relevantes y de gran interés, por lo que se resumen a continuación:

Taller de consumo saludable

El primero de los talleres contó con la presencia de tres ponentes: Beatriz Robles, tecnóloga de alimentación, dietista-nutricionista y divulgadora científica sobre la importancia de una alimentación rigurosa, Marta Rosique, ambientóloga y creadora de la plataforma Plantea tu vida en verde, donde ofrece recursos didácticos y productos para el cultivo propio, y representantes de ¡La Colmena que dice sí!, cuyo objetivo es ofrecer a todo el mundo los medios para una mejor dieta y para apoyar a los productores que cultivan un mundo mejor.

Los aspectos de mayor relevancia en el taller fueron las nuevas tendencias del consumo y cómo se pueden recuperar y preservar las tradiciones alimentarias. Siguiendo con los beneficios de la dieta mediterránea y con consejos para hacer la mejor compra posible. La comida es una vía de concienciación saludable, asequible y sostenible, y en ese sentido se espera que el nuevo sistema de etiquetado que se empezará a aplicar en España en 2021 juegue un papel importante.

Todos los participantes nos aportaron su visión de cómo podemos conseguir un mundo en el que nos alimentemos de manera más saludable y en el que logremos que el consumo sea más sostenible, de manera que toda la sociedad gane si apuesta por la economía circular.

Taller de consumo sostenible

En el que intervinieron Yve Ramírez, activista, conferenciante y divulgadora ambiental y autora del libro Residuo cero. Comienza a restar desde casa, Patricia y Fernando de VivirSinPlástico,  aprendices del minimalismo residual que llevan desde 2015 sin utilizar ni un plástico, y María Diago Giraldós, bióloga y consultora ambiental y ex-directora general de Cambio Climático y Calidad Ambiental de la Generalitat Valenciana. Es también autora de Sustentable, la guía de restaurantes de la Comunidad Valenciana.

Los temas principales fueron la sostenibilidad; su dimensión y las contradicciones del término, las nuevas formas de consumo que van surgiendo, la lucha contra el empleo masivo de plásticos y la nueva tendencia de huertos urbanos desde una perspectiva práctica.

Tanto los consejos de Patricia y Fernando sobre cómo reducir el uso de plásticos en el día a día, como la guía Sustentable para restaurantes sostenibles en la Comunidad Valenciana, tuvieron una gran aceptación entre el público que siguió y participó en el taller. Además, los participantes aportaron ideas muy interesantes para aplicar el concepto de sostenibilidad en los hábitos diarios, de forma que los consumidores se sientan agentes del cambio.

Taller de cocina saludable y sostenible

El último de los tres talleres tuvo la participación de Consuelo Rico, apasionada de la cocina e investigadora de recetas de aprovechamiento, quien, además, ofrece tanto en sus redes como en su blog múltiples opciones frente al desperdicio de alimentos. El otro ponente fue José Manuel Vega, experto en el concepto de la obsolescencia programada y firme defensor de aumentar la durabilidad de los productos, además de fabricarlos con recursos sostenibles.

Fue un taller teórico y práctico al mismo tiempo, pues mientras Consu se encargaba de realizar todo un menú con recetas de «andar por casa», José Manuel expuso las bases de la obsolescencia programada y cómo combatirla: intentar arreglar en vez de comprar, movilización ciudadana y presión frente a los gobiernos y las instituciones europeas.

El menú fue brandada de coliflor de primero, quinoa con pesto de zanahoria, dorada y manzana para el segundo, y un bizcocho de zanahoria de postre. Una clara demostración de desperdicio cero, aprovechamiento de los alimentos y consumo de proximidad.

Os dejamos el enlace con el vídeo en YouTube de este tercer taller: https://www.youtube.com/watch?v=QmLIhNoHxRw&ab_channel=ADICAEConsumidores

Resúmenes de los encuentros de la semana 19-25 de octubre

La semana más frenética en cuanto a celebración de encuentros territoriales de ADICAE reunió hasta siete ponencias o charlas entre productores y consumidores. Todas ellas centradas en la alimentación saludable y asequible como medio para ayudar a las familias, en primer lugar, y también al planeta. Los encuentros fueron los de A Coruña y Santander del día 20, Barcelona el día 21, y Zaragoza, Valencia, Palma de Mallorca y Las Palmas de Gran Canaria el día 22 de octubre.

A Coruña

El encuentro empezó con una primera parte en la que los ponentes: Sindicato Labrego Galego, Cervexa Alealé, Acastrexa, Colmena A Coruña-A Mariola y Meraki Ferments; explicaron sus proyectos y cómo comenzaron en la andadura de la producción ecológica, de la producción cercana y de la venta de proximidad. De esa manera los asistentes podían entender mejor en qué consiste y todo lo que implica el trabajo de los productores a los que se compran los alimentos y sus productos.

El debate se centró en conocer las dificultades con las que se encuentran, en las organizaciones que participaron de la charla, a la hora de producir, de repartir y vender sus productos. Los asistentes también quisieron poner el énfasis en las consecuencias que está teniendo la pandemia en el trabajo de los productores.

Finalmente, se propuso crear una asociación de difusión para explicar a los consumidores y usuarios el nuevo modelo de producción de cercanía y artesanal, organizar visitas a donde los productores vendan sus productos (mercados ecológicos o ferias), la creación de un huerto urbano en un espacio habilitado por la sede de ADICAE en A Coruña, y la Colmena A Coruña-A Mariola, cuando acabe la pandemia, se ofreció a invitar a los socios de Adicae que quieran a una degustación de los productos que en ella vendan.

Santander

Para la ponencia sobre alimentación saludable celebrada en Santander se contó con la participación de Pablo Herrero Calva, el presidente de la asociación Efecto Ecológico, especializada en la producción agrícola y ganadera, y de Jorge del Olmo Martín, director de Coonsumo.com, una plataforma de logística de distribución para grupos de consumo.

Ambos quisieron incidir en la importancia que tiene para el campo la apuesta por parte de los consumidores hacia un consumo de productos de cercanía. Eso permite a los productores locales seguir desarrollando su actividad, un menor índice de contaminación -la distribución es más corta y se utilizan menos envases-, y productos de mayor calidad.

Jorge del Olmo, además, profundizó en la relevancia que han tomado las nuevas tecnologías en el caso de los pequeños productores ecológicos o artesanales. No en vano, estas facilitan el control de la distribución y de los procesos propios de la huerta o del ganado.

Barcelona

En este encuentro participaron: Alberto Fernández Ballesteros, de Favors App, una aplicación centrada en crear territorios socialmente activos, Raquel Díaz Ruiz, de Els Espigoladors, que abogan por alternativas con un mejor impacto social y ambiental para evitar la gran cantidad de alimentos que se acaban tirando a la basura, Anna Bozzano, representante de El Peix al Plat, una asociación que defiende el consumo de pescado responsable por medio de productos frescos, y Carles Mencos, de la Unió de Pagesos, una organización de intercambio de productos agrícolas de cercanía.

Entre lo que se comentó en el encuentro, cabría destacar la importancia del voluntariado para fomentar una mayor sostenibilidad en el planeta, el impacto que tienen las acciones locales en un mundo tan globalizado, el consumo de proximidad como herramienta clave para una mejor alimentación y el poder que tienen los consumidores cuando están bien formados y se movilizan.

Zaragoza

Zaragoza, que contó con la participación del presidente de ADICAE, Manuel Pardos Vicente, en el encuentro, tuvo como ponencias: Alberto Gómez Sánchez, responsable del Proyecto de Economía Circular de ADICAE en Aragón, Mónica Antón Antona, técnica de AICAR-ADICAE y gestora de la plataforma de educación financiera de ADICAE, Pilar Monzón Miguel y Susana Ortega Díaz, REAS y Mercado Social de Aragón, Esther Ciria Monaj, de UAGA-COAG, Rafael Gutiérrez Gutiérrez, de Melada Huerta Saludable, y Marta Marín Aldea, del Supermercado Cooperativo A Vecinal.

Respecto al propio contenido de la ponencia, se expuso la creciente necesidad de abogar por una economía circular que fomente un aprovechamiento total de los productos, de cómo organizar la compra para evitar desperdicios y reducir el uso de los plásticos, y la crisis de los productores respecto a cómo se aprovechan los grandes distribuidores que inflan los precios respecto a los cantidades tan reducidas que pagan a los productores.

Valencia

En la ponencia de Valencia participaron Montse Pitel Vázquez, técnica de Som Alimentació, una cooperativa de consumidores en Valencia centrada en la venta de productos de cercanía y ecológicos, y Joan Carceller Lacruz, gerente de Silvestre Agricultura Ecológica, S.L, una empresa de tradición familiar que cuenta con una amplia experiencia en producción propia, distribución mayorista y venta de producto ecológico.

Lo que se expuso fue, principalmente, lo necesario que empieza a ser un nuevo modelo de consumo donde el poder de decisión lo tienen las personas consumidoras y productoras de alimentos, no las grandes empresas. Para ello tiene que ser clave una formación correcta del consumidor, que sea crítico con todo lo que se le «vende» desde las empresas, que fomente el consumo de alimentos frescos y locales, que reduzca el uso de los plásticos en su compra, y que recurra a productores de la tierra que respetan las tradiciones agro-alimentarias.

Palma de Mallorca

En el transcurso de las presentaciones, intervinieron los productores locales de alimentos ecológicos Tomeu Domenge y Arantxa, fundadores de Ca’n Gran, explicando las dinámicas en la producción agroalimentaria. Seguidamente, fue Teo Nogara, fundador de la Cooperativa Això és Vida y VadeBio, empresa de venta y distribución de productos de ecológicos y de proximidad, quien hizo una presentación de la misión, valores de comercialización de productos locales y de temporada. Para finalizar con Josep Ramón Balanzat, miembro fundador del Supermercado Cooperativo Terranostra, quien expuso los requisitos para poder beneficiarse de la comunidad y las ventajas de ello.

Entre los acuerdos que se alcanzaron, destacan el de fomentar el cultivo y consumo de semillas locales, el apoyo y coordinación de redes locales para que se distribuyan los productos de la tierra por todo el municipio, elaborar fichas comunes de caracterización agronómica, organoléptica y botánica, y fomentar la participación de entidades públicas y privadas vinculadas a la agricultura ecológica y el consumo responsable.

Las Palmas de Gran Canaria

El último de los encuentros reunió a Antonio Hernández de Monte Dragón Exotic Fruits Cb, una asociación de venta de frutas locales de Las Palmas de Gran Canaria y Antonio Suárez, de la Cooperativa «Cosecha Directa», que pretende ser un espacio de unión, emprenduría, reivindicación y venta.

Ambos hicieron hincapié en las ventajas que tiene el cultivo de productos frescos, de cercanía y de temporada en el consumidor. Frente a las condiciones que afrontan los productores, el apoyo por parte de los consumidores es básica, ya que el productor local desarrolla una actividad mucho más sostenible para el planeta que los grandes distribuidores o los macro centros comerciales. La agrupación de los consumidores, en este caso, es muy útil, puesto que les permite involucrarse en un proceso más sostenible y obtener un producto de mucha más calidad.

Resumen de los encuentros de Cáceres, Murcia, Valladolid y Madrid

Durante la semana del 12 al 18 de octubre tuvimos el desarrollo de las primeros encuentros territoriales entre consumidores y productores. Las ciudades encargadas de estrenar las 17 ponencias que se irán desarrollando por toda la geografía española fueron Cáceres, Murcia y Valladolid el 15 de octubre y Madrid el día 16.  En algunos casos incluso se plantearon y concretaron nuevas iniciativas respecto a la economía circular.

Cáceres

En el caso del encuentro celebrado en Cáceres, lo primero que hay que reseñar es que participaron como ponentes Vanessa Marín Durrey, directora de operaciónes y asesoría ambiental de la Plataforma Badayork, José Luis Murillo Pelaez, director gerente de la Plataforma Badayork, y Yuli Vaquero, como representante de comercio de la ciudad de Badajoz.

Más allá de estrechar la relación entre los consumidores y los productores, y de fomentar el consumo de productos locales, frescos y de temporada, del encuentro territorial en Cáceres se puedieron reseñar otros muchos aspectos de relevancia.

Entre ellos la propuesta de creación de una plataforma de alimentación a nivel autonómico, el análisis de medidas a tomar para propiciar cambios en los hábitos de consumo, fomentar la sensibilzación con la alimentación como enfoque colectivo, propulsar el consumo local como medida de combate para los oligopolios de las grandes distribuciones y la coordinación de actividades que fomenten un consumo responsable.

Murcia

Lo primero a destacar del encuentro territorial organizado por ADICAE en Murcia son la cantidad y calidad de las ponencias. Los encargados de aportar «la sal al debate» fueron: Carolina Espinosa Gallego, directora de consumo en Murcia, Miguel Rodríguez y Rocío Ortiz, de Eticambio, Francisco Muñoz, de Biosegura, José Hernández, de 2 veces Marketing y Director General de la Federación Nacional de Digitalización y Blockchain, y Antonio Soler Valcárcel, de Nueva Cultura por el Clima.

El debate estuvo lleno de cuestiones interesantes sobre cómo añadir interés para el consumidor general respecto a la sostenibilidad, sobre la influencia que la pandemia ha tenido y tiene en el consumo de productos locales, frescos y de temporada, respecto al combate frente a los oligopolios de las grandes compañías de distribución, cómo crear grupos de consumo entre los socios de Murcia y la introducción del Big Data en las tareas de producción.

Respecto a la formación del grupo de trabajo, se discutió sobre la posibilidad de elaborar un plan de márketing para el grupo de consumo, realizar más talleres informativos con los mismos ponentes, e incluso la creación de vídeos cortos con enlace a los posibles productos del grupo para los socios de ADICAE.

Tanto es así que Raúl Franco Navarro, productor local de Antigua Vida Nueva, estableció que: «lo que hace falta en la Región de Murcia es crear una central de compra que englobe a todos los proyectos existentes, productores, distribuidores, para que llegue el máximo producto posible a los consumidores desde un punto de compra que englobe a todos. Seriamos pioneros en el fortalecimiento del canal corto de comercialización de productos ecológicos frescos regionales de cercanía».

Valladolid

En Valladolid se ‘dieron cita’ como ponentes Ángeles Santos, presidenta de la Plataforma Rural COAG Castilla y León, Demetrio Saster Raso, socio fundador de la sociedad cooperativa de consumo ecológico Ecogermen, Verónica García, coordinadora de la Estrategia Alimentaria de Valladolid como representante de la Fundación Entretantos, una organización que apuesta por el trabajo en red como herramienta de construcción colectiva, y Guillermo Puerta, productor de hortalizas en la Huerta Ecológica La Alholva.

El foco de atención se puso sobre técnicas y consejos para hacer una compra más eficiente y de productos de temporada elaborados en Castilla y León, sin tantos envases, y con una mayor oferta de productos sostenibles. También se planteó la oportunidad que supone agruparse con otros consumidores, participar en compras colectivas, conseguir mejores condiciones y saber que se apuesta por una forma de consumo más asequible, justa y respetuosa con el planeta.

Madrid

Este encuentro fue el que aunó un mayor número de ponencias. En primer lugar, Ana Estrada como representante de ¿Quién es el jefe?, una iniciativa en la que los consumidores pueden elegir, votar y decidir de forma libre e independiente qué productos quieren. A continuación, Luis Rubio del Mercado Social de Madrid, una red de empresas y consumidores en torno a la economía social y solidaria. Como tercera ponencia, Lucía Saez, de la productora Madrid KM0, una cooperativa de servicios que gestiona un centro logístico para proyectos productivos. También intervino Emilio Lázaro, de Biolíbere, un supermercado cooperativo de la zona sur de Madrid.

Otros cuantos ponentes fueron: José A. Villarreal, de La Osa, un supermercado cooperativo y participativo creado por un grupo de vecinos de Madrid, Ivanna Martínez, de AGIM-COAG, la primera organización profesional agraria fundada en España (1977) que aúna organizaciones de Agricultores y Ganaderos o Carlos Súarez, de Nuestras Huertas, un pequeño proyecto productivo en Bustarviejo.

De esta manera, hubo especial incidencia en el empoderamiento de los consumidores como herramienta clave para apostar por un consumo de alimentos sanos, sin tóxicos y de calidad. También es clave conocer la opinión de los productores locales a la hora de generar una tendencia crítica respecto a los oligopolios de los grandes distribuidores y la problemática de los bajos precios que reciben los agricultores.

ADICAE investiga la economía circular como vía de producción del futuro

economia circular en sector agroalimentario

ADICAE publica un estudio con el objetivo de conseguir un consumo más crítico, responsable y solidario. España se encuentra en el top ten del ranking mundial de países que más comida desperdicia, ocupando el sexto lugar.

ADICAE considera que los consumidores son los que tienen la última palabra y por eso ha adentrado en el ambicioso proyecto de hacer que se conviertan en agentes de transformación en la industria alimentaria. Estamos llegando a una situación completamente insostenible y el futuro todavía se presenta más complejo. La asociación ha realizado un estudio sobre economía circular con el objetivo de encontrar la solución.

Frente al consumismo compulsivo, hay otras alternativas que apoyan un consumo más sensato como deja claro el estudio. ADICAE ha considerado como horizonte el año 2030 y los datos que reflejan estiman que las previsiones para entonces son que la población mundial aumentará hasta los 9.000 millones de personas o incluso más. Y que en paralelo se observa un incremento de los consumidores de clase media hasta los casi 5.000 millones. Ante este crecimiento poblacional la demanda dealimentos, agua y energía también aumentará en un 40-50% con respeto a los niveles del 2010. La desproporción entre población y recursos es más que evidente.

Datos de los desperdicios: más que alarmantes

Cifras preocupantes se reflejan en el estudio de ADICAE, en la Unión Europea se desechan al año 1.300 millones de toneladas de alimentos, lo que supone 1/3 de la producción mundial, y 89 millones de esas toneladas de alimentos están en buen estado. De estos desperdicios, un 49% se despilfarra en los hogares, un 39% en el proceso de fabricación, un 14% en hostelería y restauración y un 5% en el sector distribuidor. Un dato que vale más de mil palabras para describir el sistema actual desperdicio alimentario: aproximadamente el 30% de los alimentos que se producen, se pierden.

Estos datos reflejan la importancia de las elecciones de cada compra en los hogares pero, a pesar de lo alarmante de estos datos, contamos con las tecnologías y recursos necesarios para poder afrontarlos y garantizar la seguridad alimentaria y alimentación de la población mundial en el largo plazo. Pero es necesario empezar a implantar medidas porque la supervivencia del planeta no puede basarse únicamente en la sensibilidad del consumidor. También es necesario posibilitar procesos de decisión masivos que sean más inspiradores, contagiosos y replicables a gran escala y nos lleven hacia nuevos modelos que sean realmente adecuados para todos.

El estudio de ADICAE también analiza uno de los principales sistemas inteligentes de la industria 4.0 que juega un papel fundamental en la implantación de la economía circular que es el IoT (Internet of things). El estudio habla de la tecnología como llave del cambio en el futuro y denomina a estas nuevas tecnologías que permiten la transformación hacia nuevos modelos de negocio: la cuarta revolución industrial.

ADICAE aplaude que Europa esté empezando a fomentar muchas iniciativas relacionadas con la economía circular porque todos ganamos. Los consumidores dejamos de gastarnos el dinero en modas, las empresas pueden seguir teniendo beneficios si en vez de tirar un producto antes de tiempo seguimos comprando su reparación mientras se ahorran millones de euros en producción y contribuimos a la supervivencia del planeta.

ADICAE quiere informar y formar a los consumidores en esta nuevo modelo de producción que mira al futuro porque aunque seamos pobres en recursos, somos ricos en basura y esto es una oportunidad. Pero para llevarlo a cabo hace falta más que decisiones políticas y empresariales. Hay cada vez más modelos que se basan en no poseer y reutilizar, además son rentables y beneficiosos para todos los agentes de la sociedad. Apostar por otro modelo de consumo es la única vía y ADICAE apuesta por la acción colectiva para afrontar este nuevo reto en la parte del consumo más generalizado: la alimentación.

Puede descargarse el estudio en el siguiente enlace:

https://www.otroconsumoposible.es/publicacion/economia-circular.pdf

ADICAE ha abordado los retos de la alimentación desde la acción colectiva en su jornada nacional

La jornada nacional de ADICAE Retos de la alimentación en la actualidad: una mirada crítica de los consumidoresha contado con los mejores expertos en alimentación como Juan José Badiola, uno de los referentes tras la crisis de las vacas locas

La jornada nacional de alimentación de ADICAE, ha reunido a expertos del campo de la alimentación, profesionales de diferentes disciplinas como educadores nutricionales, ingenieros agrícolas o activistas, pero que todos trabajan en torno a este gran tema del consumo. La apertura de esta jornada ha estado a cargo del Vicesecretario General de ADICAE, Antonio Pulido y la responsable de este proyecto, Vega Santos. Esta inauguración ha llegado con un mensaje claro por parte del Vicesecretario General: “la acción colectiva en este tema también es muy importante frente a la acción individual”. ADICAE cree que una marea de consumidores sería la fórmula perfecta para conseguir, de una vez por todas, justicia en el consumo y aquí, la alimentación es un tema elemental.

El catedrático en patología animal, Juan José Badiola, ha dado comienzo a esta jornada con una ponencia inaugural, este experto se convirtió en un referente durante la crisis de las vacas locas. El catedrático ha hablado de alimentación, salud y seguridad alimentaria: “es importante que la población perciba que existe una seguridad de los alimentos y que se producen alimentos sanos, seguros, saludables y de calidad”. El catedrático además de hablar de la importancia de la credibilidad en el consumo, también ha abordado el tema que en su trayectoria profesional le supuso un salto, la crisis de las vacas locas: “se dieron cuenta con esa crisis que había que reforzar la coordinación y garantizar la cadena alimentaria, se apostó por un enfoque más global”. Asimismo, ha destacado el papel de las asociaciones de consumidores como ADICAE:tenéis un papel esencial para fomentar la transparencia y la participación en este gran tema del consumo”.

A continuación se ha ofrecido una visión general del sistema agroalimentario. El vicepresidente de ADICAE, Antonio Berrueta, ha hablado de las situaciones donde podemos actuar los consumidores: “podemos decidir en la compra, a la hora de elaborar los alimentos en nuestros hogares y en la forma de utilizar los desechos y los desperdicios”. El activista Manuel Bruscas ha ofrecido la versión más cruda, pero necesaria para conocer esta realidad: “En el mundo un tercio de los alimentos que producimos se despilfarra y una de cada nueve personas pasa hambre”. A este baño de realidad le ha seguido una ponencia de lo más actual. El médico Javier Mompel ha hablado del tema de actualidad, el semáforo alimentario y etiquetado: “Hay desinformación cuando tenemos tanta información, esto es lo que les ha llevado a cambiar el etiquetado aunque no es suficiente, el etiquetado del tabaco lo conocemos todos”.

Las consecuencias del sistema de producción, distribución y publicidad también han tenido cabida en esta jornada. Esta mesa ha contado con la educadora nutricional, Erika Maestro, que ha tratado la incidencia del neuromarketing en la elección de los alimentos, específicamente en los ultra procesados y ha lanzado una idea para la reflexión: “¿Realmente tenemos poder de elección? El neuromarketing se ha aprovechado para que esta industria venda mucho más y el 80% de las decisiones son subconscientes y los consumidores somos emoción”. Alodia Pérez como especialista en el área de residuos nos habla del problema de los plásticos: “Dicen que en 2050 habrá más plásticos que peces en el mar pero tenemos que hacer algo para frenar esto”.

En esta sesión, la combinación de realidad actual con las oportunidades futuras ha sido la receta favorita. Por ello, ha llegado una tercera mesa como un soplo de esperanza con numerosas alternativas de consumo. Sí, es posible vivir sin plástico y así lo ha demostrado la gran historia de Patricia Reina. Patricia y su pareja hace unos años se plantearon el reto de vivir sin plástico. Una iniciativa que además es un ejemplo para toda la sociedad. Y hablando de historias, el alcalde de El Boalo. Javier de Nietos, también tiene la suya. El Boalo es un ejemplo real de sostenibilidad, este municipio reasumió el servicio de gestión de residuos urbanos y limpieza. Además apuesta por el compostaje, el reciclaje y la economía circular. Javier de Nietos afirma que: “Va a empezar una pelea brutal por gestionar los residuos, como ha pasado con el petroleo, porque es una materia prima de producción”. Para terminar el turno de ponencias, el miembro del grupo de alimentación de ADICAE Zaragoza, Alberto Gómez, ha ofrecido las conclusiones de la jornada además de destacar todo lo que la asociación está moviendo en materia de alimentación.

Vivimos en una sociedad que desperdicia muchas cosas. Es más fácil tirar los alimentos que reutilizarlos. Por eso, apostar por otro modelo de consumo resulta un complicado, pero apasionante desafío, por todo lo que nos queda por construir. ADICAE seguirá luchando por la acción colectiva, porque este consumo tan generalizado como es el de la alimentación requiere un gran trabajo y apoyo de todos los consumidores.