El abuso que sufren los pequeños productores españoles

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A pesar de que los alimentos son un bien de primera necesidad, la alimentación se ha convertido en un negocio que representa aproximadamente el 10% de la economía global. Acción que perjudica y pone en riesgo el futuro y bienestar de los pequeños productores.

Podemos contar con las manos, las multinacionales que se llevan la mayoría de estos beneficios. Esta concentración empresarial trae consigo un encarecimiento incomprensible de muchos artículos básicos para la sociedad.

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Agricultores españoles. Fuente: Cultivando el Medio Ambiente

¿Cómo funciona el sistema alimentario actual?

Para conocer la problemática y soluciones, debemos comprender cómo hemos llegado hasta aquí.

El sistema alimentario actual está marcado por la globalización, el monocultivo y el control ejercido por el oligopolio de contadas multinacionales.

Hemos pasado de producir para sobrevivir y autoconsumir a crear una sociedad de mercado, con nuevas e inventadas necesidades donde todo se materializa y se busca un beneficio por ello.

Del consumo al CONSUMISMO.

El consumismo produce una oferta grandísima de productos, fabricados en masa y de manera industrial, lo que consigue abaratar costes y tener unos precios muy competitivos en las grandes superficies.

Al aumentar la oferta de manera desproporcionada, las grandes empresas utilizan infinidad de trucos y engaños para que compremos productos que no necesitamos, a un precio más elevado que el de su producción y algunos de ellos con unas consecuencias ambientales y sociales enormes.

Los abusos del sistema actual a los pequeños productores

Como consecuencia de la economía y sistema alimentario lineal, desde hace años, los alimentos triplican su precio desde que son adquiridos a los pequeños productores hasta que son puestos a disposición de los consumidores.

Esto se debe a que cada vez la cadena de intermediarios es más larga y está controlada por las empresas distribuidoras de alimentos. Lo que se traduce en que los pequeños productores se ven obligados a bajar sus precios hasta el punto de no ser rentable, con el único objetivo de poder competir en el mercado.

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Agricultor valenciano en la campaña de la naranja. Fuente: La Vanguardia.

1,32€ de diferencia entre el campo y la mesa

En el Manual práctico sobre consumo crítico en la alimentación exponemos varios ejemplos de esta política de precios abusiva.

Existe una diferencia muy grande entre el precio al que los agricultores venden sus vegetales y el que se expone de cara a los consumidores.

En el caso de los limones de Alicante o Murcia, el agricultor vende el kilo a 0,24€ para competir con los frutos que vienen de otros países como Marruecos o Argelia, donde su coste de producción es mucho más barato (mano de obra, menos regulaciones ambientales, etc.).

La distribuidora lo ofrece a las grandes superficies a unos 0,78€ y estas nos lo venden a 1,56€ aproximadamente. Entre el campo y la mesa el precio se ha disparado un 550% lo que significa que el pequeño productor vende el kilo de limones a un 15% del precio de venta final.

Y así ocurre con otros alimentos, tal y como se muestra en la siguiente imagen:

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Diferencia de precios entre el campo y la mesa. Fuente: Manual sobre consumo crítico en la alimentación.

Otro ejemplo es el encarecimiento del precio final de las naranjas en 2020, que aumentó en un 80% y sin embargo, los agricultores solo perciben un 20% más de ingresos.

¿Por qué es más barato comprar naranjas de Sudáfrica que de Valencia?

Según datos aportados por Fepex, las frutas y verduras son el producto más importado en España, con 1,5 millones de toneladas en 2020, siendo los plátanos y las naranjas las frutas más importadas.

Y esto pese a que España tiene unas condiciones climatológicas óptimas para el cultivo de gran parte de productos que necesitamos para una dieta equilibrada.

Una de las grandes consecuencias de la globalización es precisamente esta, la intrusión de productos extranjeros a costes bajísimos en el mercado nacional.

Es irracional que una naranja cultivada en Valencia se venda más cara que una traída de Sudáfrica, ya solo por el hecho del transporte que necesita.

Esta política de precios injusta viene marcada por el tejido empresarial que es capaz de abaratar sus costes de producción gracias a prácticas como: la agricultura intensiva y la tala masiva de bosques para uso agrícola, sistemas de monocultivo que degradan la fertilidad del suelo, condiciones laborales que rozan la explotación, mano de obra barata, pobres regulaciones ambientales, etc.

Son precios que no paga el consumidor y sin embargo, tienen un coste altísimo.

Como sinónimo de protesta, han surgido movimientos por parte del sector agrícola local y pequeños productores como las huelgas de tractores realizadas en varias ciudades españolas.

Tal y como señala Jorge García Luna en la huelga de tractores de Extremadura «los agricultores son el eslabón más débil de la cadena en los esfuerzos de las grandes empresas de alimentación por maximizar sus beneficios».

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Huelga de tractores en Granada. Fuente: El País.

¿Qué es la alimentación sostenible y qué podemos hacer como consumidores?

En los últimos tiempos, hemos dejado de consumir productos frescos y cocinar, a comer alimentos precocinados por ahorrar tiempo y dinero, dejando de lado a los pequeños productores y a una dieta sana y equilibrada.

Nuestras elecciones tienen un impacto en el medio ambiente y la sociedad. Adquiriendo bienes de forma responsable estaremos apoyando un comercio justo y sostenible.

Tal y como señalamos en nuestra guía Consumerismo, más allá de lo sostenible y saludable, según el Observatorio de los Derechos de la Alimentación de España, las dietas sostenibles son aquellas que protegen y respetan la biodiversidad y los ecosistemas; son accesibles, económicamente justas y asequibles; y nutricionalmente adecuadas, inocuas y saludables

Para un consumo crítico, las personas deben poder acceder fácilmente a fuentes de información sobre los alimentos que consumen, sin embargo, esto no siempre ocurre.

Por eso, te dejamos algunas lecturas complementarias para que detectes posibles trucos y engaños y amplíes la información para consumir productos de calidad y llevar una alimentación sostenible y saludable:

También puedes hacerte socio/a de ADICAE y estar al día de la información e iniciativas que llevamos a cabo para ser críticos y críticas en nuestras compras.

Iniciativas interesantes a favor del consumo sostenible en 2021

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La producción y el consumo sostenibles deben concebirse evitando la degradación ambiental y sin la explotación de recursos naturales y de personas. Tan actual en este 2021 como en los años anteriores. Y cada vez más urgente.

Se trata de transformar nuestro estilo de vida, promoviendo hábitos más sostenibles de tal manera que el crecimiento económico esté disociado del uso de los recursos y para que las repercusiones negativas sobre el capital natural y la biodiversidad sean reducidas.

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La deforestación de hábitats naturales, uno de los principales problemas ambientales. Fuente: greenpeace.org

La economía circular juega un papel muy importante en la transformación del modelo económico actual hacia un modelo más justo y más sostenible. En este post hablaremos sobre algunas iniciativas a favor del consumo sostenible que han surgido, que son de plena actualidad en 2021 y que están al alcance de cualquier persona.

¿Por qué es importante el consumo sostenible?

Llevamos décadas produciendo y consumiendo por encima de nuestras posibilidades. Sin ir más lejos, según Naciones Unidas, si en 2050 la población alcanza los 9.600 millones de personas, necesitaríamos casi 3 planetas para mantener nuestro estilo de vida actual.

También, estiman que un tercio de toda la comida producida se pudre en los cubos de basura. El desperdicio alimentario es uno de los temas que intentamos mejorar desde ADICAE, por eso, si te interesa profundizar más, puedes descargarte nuestra Guía de Alimentación: Planificar y reutilizar, todo es empezar.

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El desperdicio alimentario de frutas y verduras. Fuente: Comisión Europea

Algunos ejemplos de consumo sostenible en 2021

Consumo de proximidad y producción ecológica

En el sector alimentario, son múltiples las opciones de consumo sostenible: desde compras colectivas y grupos de consumo hasta huertos urbanos. Una de las iniciativas a favor de este consumo en Madrid es Supercoop, una cooperativa de 800 personas construyendo un supermercado cooperativo, autogestionado y ecosocial.

A este respecto, puedes descargarte nuestra guía sobre Iniciativas sociales y solidarias sobre alimentación, donde detallamos todas aquellas alternativas que existen en España a favor de la alimentación sostenible, de calidad y para todos los bolsillos.

En materia de producción ecológica, el proyecto Píldora Verde promueve la transición de la agricultura convencional a la ecológica, aportando una serie de recursos didácticos para la conversión de hectáreas agrarias a ‘bio’.

El consumo de alimentos de proximidad y de temporada favorece el comercio justo, la economía local y tiene un impacto ambiental menor que el consumo de alimentos importados. En nuestro artículo Tus opciones más cercanas para comprar sin plástico tienes más información para encontrar alternativas de alimentación sostenible en tu ciudad.

Comprar y vender ropa de segunda mano

Otra de las tendencias para 2021 se refiere a la reutilización, que en moda tiene mucho que ver con la compraventa de segunda mano. Good Karma es una plataforma de compraventa de artículos de lujo de segunda mano. Percentil recoge tu ropa usada y la vende a través de su página web.

Vinted y Wallapop permiten, por su parte, el intercambio y compraventa de ropa y otros artículos de segunda mano.

Iniciativas públicas a favor del consumo sostenible

«Tu futuro. Tu elección» es una campaña lanzada por la Comisión Europea con el objetivo de empoderar a los consumidores para que puedan tomar decisiones más informadas en relación a sus compras.

El Ayuntamiento de Castilla-La Mancha pone a disposición una selección de documentos y enlaces relacionados que puedes consultar gratis.

A raíz de la COVID-19 este tipo de iniciativas aumentaron en relación a años anteriores. En este artículo mencionamos algunas iniciativas públicas y privadas sobre consumo circular que surgieron durante la pandemia y que a día de hoy se mantienen.

 

Otros recursos gratuitos de ADICAE

Desde Otro consumo es posible, la plataforma de economía circular de ADICAE, ponemos a disposición del consumidor una serie de recursos gratuitos:

Tener la información suficiente para conocer alternativas sostenibles es el primer paso para convertirte en un consumidor responsable y consciente. Por eso, si quieres estar al tanto de las iniciativas y recursos que realizamos desde ADICAE, puedes hacerte socio/a a través de este link.

Tres consejos para identificar la calidad de los alimentos que consumimos

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Cada vez existen más productos y más variedades dentro de un mismo producto. Si no disponemos de información comprensible y transparente, todo esto puede llevar a una gran confusión sobre qué productos son saludables o ambientalmente responsables y cuáles no. En definitiva, como consumidores y consumidoras deberemos estar facultados para tomar decisiones informadas sobre la calidad de los alimentos que consumimos.

Además, la industria agroalimentaria despliega una gran creatividad de tecnología y mercadotecnia para ocultar al consumidor la naturaleza de lo que consume y por ello, encontramos etiquetas de todos los tamaños y colores que, por desgracia, en algunos casos solo se tratan de greenwashing. Por eso, en este post queremos darte algunos consejos para que no te engañen.

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No existe un único aspecto que determine si un producto es de mejor calidad que otro. Cuando se habla de «calidad de un alimento» se hace referencia a diferentes atributos: propiedades de las materias primas utilizadas, origen, composición, trazabilidad, almacenamiento, envasado y comercialización, entre otros. 

Con la industrialización de la agricultura hemos cambiado nuestra forma de consumir. En la mayoría de los casos, se ha perdido el contacto directo con el productor y la única información que disponemos del mismo es su etiqueta. 

Existe mucha información útil que nos ayudaría a saber qué tipo de productos estamos comprando. Sin embargo, el Real Decreto 126/2015, que regula la información que debe aparecer en el etiquetado de los alimentos, solo obliga a proporcionar una información básica: 

  • La denominación del alimento. 
  • La lista de ingredientes, incluyendo aditivos y aromas. 
  • Grado alcohólico.
  • Presencia de alérgenos o intolerancias. 
  • La cantidad neta de un alimento sin contar el envase.
  • La fecha de caducidad o de consumo preferente.
  • Condiciones de conservación y modo de empleo. 
  • Nombre del envasador y dirección. 
  • País de origen o lugar de procedencia. 

Con el fin de hacer que los consumidores puedan elegir productos más saludables y presionar a los fabricantes a la elaboración de productos con mejor composición nutricional, surgen los etiquetados nutricionales frontales voluntarios, a falta de que la normativa europea decida sobre su obligatoriedad.

El famoso semáforo nutricional NutriScore entrará en vigor en los próximos meses en España, con cinco colores (del verde oscuro al rojo) asociados cada uno de ellos a una letra (categorías de la A a la E respectivamente y de mejor a peor calidad nutricional).

Esta herramienta, que ya se encuentra en casi todos los productos envasados, resulta útil para comparar dentro de la misma categoría de productos (por ejemplo, entre dos marcas diferentes de cereales de desayuno). Por el contrario, si se comparan entre categorías diferentes (por ejemplo, el ketchup con el aceite de oliva) se obtienen conclusiones que pueden interpretarse mal.

Desde el anuncio de su implantación, el NutriScore ha sido objeto de controversias. Para ver las críticas a este sistema, descárgate «Consumerismo, más allá de lo sostenible», un documento de trabajo para la «Guía para convertirte en un consumidor crítico y responsable«.

Si quieres profundizar más sobre el etiquetado del envasado en la alimentación, descárgate nuestra Guía Práctica: La información obligatoria y el envasado eficiente. 

A continuación, te traemos tres ideas para que identifiques por qué unos productos tienen mejor calidad que otros. 

Fíjate en el origen o lugar de procedencia del producto 

Como hemos mencionado antes, tanto el nombre del envasador como el lugar de procedencia del producto, deben aparecer en su etiqueta. 

Los productos de cercanía o de km 0 son una excelente opción para llevar una alimentación saludable y sostenible. Se trata de productos que pueden proceder de nuestra provincia, comunidad autónoma o incluso país. 

Por el momento, no existe ningún sello que certifique que un producto es de km 0, pero el origen sí debe aparecer en el etiquetado, en el envase o en algún lugar visible en el punto de venta donde se encuentre el producto.   

También puedes ayudarte de los sellos asociados a un territorio o método de producción, son las conocidas como Denominación de Origen Protegida (DGP) o Indicación Geográfica Protegida (IGP).

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Fuente: Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación

Estos productos tienen un menor impacto ambiental, ya que no son transportados miles de kilómetros desde su producción hasta su distribución. Además, son recogidos en el momento óptimo para su consumo, lo que significa que son productos más frescos que aquellos que vienen del extranjero.   

Los productos de cercanía o de km 0 reducen la distancia entre la producción y el consumo. De la misma manera, el número de intermediarios entre el productor y el consumidor es limitado, lo que favorece a la economía local y a la venta de productos a un precio justo.   

Los alimentos aptos para la venta deben estar en un estado de maduración óptimo y tener una estética presentable -según las políticas de los supermercados-, por lo tanto, cuanta más distancia haya entre el origen y el punto de venta, mayor riesgo de manipulación y deterioro del alimento existe. 

A nivel ambiental, la adquisición de productos de cercanía o de km 0 es una excelente opción para reducir el desperdicio alimentario ya que muchos de ellos los encontramos a granel, y esto ayuda a evitar envases innecesarios y más generación de residuos.    

Apuesta por la agricultura orgánica y ecológica

Los productos procedentes de agricultura ecológica sí cuentan con diferentes sellos y certificaciones. La más conocida es la Etiqueta Ecológica Europea (EEE).

Las ecoetiquetas o etiquetas ecológicas son distintivos que aportan información sobre los criterios ambientales y sociales que cumple un determinado producto. 

De esta manera, podemos saber por qué un producto es sostenible, si se ha elaborado de manera justa o si busca reducir al mínimo su impacto ambiental a lo largo de su ciclo de vida. 

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Fuente: Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico

Según la FAO, la agricultura orgánica trata de utilizar de forma eficiente los recursos del terreno, procurando mantener la fertilidad del suelo y la biodiversidad agrícola. Al mismo tiempo, busca disminuir el uso de fertilizantes y pesticidas perjudiciales para el medioambiente y la salud.  

Por su parte, la agricultura ecológica es aquella que garantiza y certifica que sus productos están libres de pesticidas, antibióticos y transgénicos. También asegura el bienestar animal y la sostenibilidad a lo largo de la cadena de producción. 

Las certificaciones suelen estar verificadas por un tercero, que puede ser un organismo público o privado y suponen un sistema de garantía para los consumidores. 

Sin embargo, que un producto sea ecológico no quiere decir que sea de proximidad. Por ejemplo, comprar un aguacate ecológico procedente de Perú puede tener un impacto ambiental mucho mayor por su traslado y distribución que comprarlo en España (por ejemplo de Conil, Cádiz), aunque no proceda de agricultura ecológica. 

Como consumidores y consumidoras responsables debemos ser críticos a la hora de elegir y evaluar qué productos pueden tener un mayor impacto en nuestro bolsillo, en el medioambiente o en el entorno social, al margen de los sellos o etiquetas que lleve. Los consumidores debemos exigir un entorno alimentario favorable que facilite la elección de dietas saludables y sostenibles y beneficie la salud y la calidad de vida de los consumidores.

La tecnología, una gran aliada para conocer la calidad de los alimentos

Hoy en día, existen muchas y diferentes ecoetiquetas, pero por suerte hay aplicaciones que nos ayudan a comprenderlas. 

Por ejemplo, Labels for your Planet (de momento solo disponible en Google Play) ayuda a reconocer y comprender las ecoetiquetas de los productos. 

También existen otras aplicaciones para que los consumidores elijan estar mejor informados como Yuka que descifra las etiquetas de alimentos y cosméticos u Open Food Facts, que es una base de datos colaborativa, libre y abierta de productos alimenticios.

En ADICAE sabemos que es un tema complejo y que hay mucha desinformación, por eso pone a tu disposición varios recursos, si te interesa saber más sobre cómo puedes identificar alimentos de calidad y productos sostenibles:

Guía para convertirte en un consumidor crítico y responsable en alimentación

Guía de Alimentación: Planificar y Reutilizar, todo es empezar

Manual práctico sobre consumo crítico en la alimentación

Video 1: Alimentación sostenible

Video 2: ¿De dónde proceden los alimentos que consumes?

Desgranando la estrategia europea para un sistema alimenticio saludable y sostenible

El marco alimenticio y la alimentación en general son unas de las grandes preocupaciones entre los distintos estados miembros de la UE. Hacía mucho tiempo que se venía pidiendo una estrategia alimentaria que fomentara una mejora en los hábitos de consumo alimenticio y esa finalmente llegó con De la granja a la mesa

Aprobada y presentada por la Comisión Europea el pasado 20 de mayo, esta estrategia quedó encuadrada dentro del Pacto Verde Europeo, la principal hoja de ruta para garantizar una economía sostenible en todo el territorio europeo. De vuelta a De la granja a la mesacalificada por la propia Comisión como una de las piedras angulares de las prioridades 2019-2024, esta no tiene otra objetivo que el acercamiento de los consumidores a un sistema alimentario mucho más solidario y sostenible.

Con el ánimo de ser un poco más concretos, la primera de las prioridades de esta nueva estrategia europea es garantizar el acceso a alimentos saludables, asequibles y sostenibles para todos los consumidores europeos. A continuación, es preciso mencionar como prioridad la lucha contra el cambio climático y la protección del medio ambiente y la prevención de la biodiversidad.

Imagen de un agricultor cultivando el campo| Licencia creative commons

A lo anterior habría que añadir también un rendimiento económico justo en toda la cadena alimentaria, de forma que se acabe con la pésima tónica habitual en la que los productores reciben cantidades ínfimas por sus productos mientras que los distribuidores y cadenas comerciales inflan los precios de venta. Sin olvidar el apoyo que las instituciones europeas quieren insuflar a la agricultura ecológica.

En palabras de Frans Timmermans, vicepresidente ejecutivo de la Comisión Europea, «La Estrategia sobre Biodiversidad y la Estrategia «De la Granja a la Mesa», elementos centrales del Pacto Verde, apuntan hacia un equilibrio nuevo y mejorado entre la naturaleza, los sistemas alimentarios y la biodiversidad para proteger la salud y el bienestar de nuestros ciudadanos y, al mismo tiempo, incrementar la competitividad y la resiliencia de la UE».

Uso de plaguicidas

Para lograr lo anterior, la UE articula una serie de proposiciones y medidas referentes a distintos ámbitos, todos ellos complementarios. Respecto al uso de plaguicidas en la agricultura, que contribuyen a la contaminación en el suelo, agua y aire, se tomarán medidas para reducir un 50% el uso de los plaguicidas químicos para 2030 y otras tantas para reducir un 50% el uso de los plaguicidas más peligrosos para 2030.

Exceso de nutrientes

El exceso de nutrientes en el medio ambiente es otra fuente importante de contaminación en el aire, el suelo y el agua que repercute de forma negativa en los ecosistemas. Por eso mismo, las medidas relacionadas con lo anterior irán encaminadas a reducir las pérdidas de nutrientes en al menos un 50% sin alterar la fertilidad del suelo, al tiempo que se reduzca el uso de fertilizantes al menos un 20% para 2030.

El excesivo uso de antibióticos genera una resistencia y su pérdida de eficacia| Licencia creative commons.

Resistencia a los antimicrobianos

Esta situación, que deriva del excesivo uso de los antibióticos para la salud humana y animal, ocasiona unas 33.000 muertes de personas de la Unión Europea cada año. En ese sentido, la Comisión reducirá un 50% las ventas de antimicrobianos (agente que mata microorganismos o detiene su crecimiento) para animales de granja y de acuicultura de aquí a 2030.

Fomento de la agricultura ecológica

La agricultura ecológica es una práctica respetuosa con el medio ambiente que debería seguir desarrollándose. Por eso mismo, la Comisión Europea impulsará el desarrollo de los cultivos ecológicos en la UE con el fin de que en 2030 el 25% de todas las tierras agrícolas se dedique a la agricultura ecológica.

La Comisión Europea es totalmente consciente de la necesidad de crear un entorno alimentario saludable para que las decisiones sostenibles sean fáciles de tomar y ejecutar. Eso solo puede pasar por una mayor información y formación a los consumidores europeos y ofreciendo todo tipo de ayudas a la producción sostenible y ecológica.

Imagen de ejemplo de Nutriscore aplicado a un alimento| Licencia creative commons.

Nuevo sistema de etiquetado 

Si bien en España ya contaremos con Nutriscore desde principios de 2021, la Comisión Europea propondrá un etiquetado nutricional obligatorio en la parte frontal de los alimentos. La idea es disponer a medio plazo de un marco de etiquetado de alimentos sostenibles que abarque los aspectos nutricionales, climáticos, medioambientales y sociales de los alimentos.

Intensificar la lucha contra el desperdicio de alimentos

En España se desperdician 7,7 millones de toneladas de alimentos al año y entre un 30% y un 50% de los alimentos comestibles acaban desechados. Lógicamente esa es una tendencia que no puede continuar, por lo que desde las instancias europeas se pretende reducir un 50% de los residuos alimentarios per cápita en el comercio minorista y entre los consumidores en 2030. Eso pasa por proponer objetivos vinculantes entre los estados miembros, de forma que exista seguimiento y control.

Investigación e innovación

Habrá inversiones en I+D por valor de 10.000 millones de euros en el marco de Horizonte Europa para la alimentación, la biomecánica, los recursos naturales, la agricultura, la pesca, la acuicultura o el medio ambiente. A eso, por supuesto, habría que sumar los servicios de asesoriamiento a explotaciones y la red de datos de sostenibilidad agrícola de la Política Agraria Común.

Imagen de un mercado de productos saludables y sostenibles| Licencia creative commons.

Transición a nivel mundial

En caso de alcanzar ese nivel o marco de sostenibilidad para los productos europeos, eso podría repercutir en una mejora de la ventaja competitiva y en nuevas oportunidades comerciales para los agricultores europeos. Así, la UE colaborará con terceros países y organizaciones internacionales para apoyar el paso mundial hacia sistemas alimentarios sostenibles.

Respecto a los plazos de aplicación de la estrategia europea de alimentación De la granja a la mesa, esta ha dado comienzo a finales del 2020 y para 2023 todas y cada una de las medidas estarán implementadas.

Por citar lo que ya está en movimiento, serían:

  • Adopción de recomendaciones relativas a los nueve objetivos específicos de la política agrícola común (PAC) para cada uno de los Estados miembros antes de que presenten oficialmente sus respectivos proyectos de plan estratégico de la PAC.
  • Revisión del programa de promoción de la UE para productos agrícolas y alimentarios, con miras a aumentar su contribución a la producción y el consumo sostenibles.

Para más información sobre los plazos, recurrir al anexo de la propia estrategia: https://bit.ly/38HlACV.

Resúmenes de los encuentros de Granada y del interterritorial norte

El pasado día 17 de noviembre se celebró el encuentro entre productores y consumidores de la provincia de Granada. En el mismo se puso de relieve la alimentación saludable y sostenible y las múltiples ventajas que este modelo tiene para la salud y el planeta.

El primer ponente fue Diego Hernández Castillo, propietario de la explotación agraria en la Costa Tropical de Granada, socio de «Hortícolas Calabaza S.L.», agricultor y miembro de la Cooperativa «Las Hortichuelas». Mientras que en segundo lugar intervino María José Cortés Pallars, licenciada en economía con Master en internacionalización de empresas y estudios de investigación sobre la eficiencia y medio ambiente por la Universidad de Granada.

Diego contó, desde su experiencia como agricultor, las ventajas e inconvenientes que tiene la agricultura convencional y el cultivo por medio de invernaderos, sobre todo de cara a la comercialización de los productos. Él destaca a las cooperativas agrícolas sobre el resto de empresas del sector porque respetan de una mejor forma el trabajo del agricultor y visibilizan al pequeño productor en las mismas condiciones que las grandes corporaciones de cultivo.

También destacó la gestión de residuos que realizan en su explotación, que por mandato europeo, y conciencia propia, provoca que su producción sea mínima en cuanto a desechos. Durante su exposición mencionó las reivindicaciones en forma de manifestaciones que se desarrollan por la zona donde él trabaja contra los bajos precios que pagan los distribuidores y grandes almacenes a los productores.

María José centró su intervención en la educación al consumidor, explicando por qué motivos es aconsejable recurrir a los productos sostenibles, ecológicos, frescos, de cercanía y de temporada. Hablamos de un impacto positivo en la salud de los consumidores (gran calidad alimentaria), en el medioambiente (menos gases por la distribución y menor empleo de embalajes), de un fomento del empleo local y de generación de riqueza para las comunidades.

Esta charla se distinguió por la defensa de las estrategias de economía circular en una explotación agraria convencional, con la idea de que este tipo de agricultura también se está transformando por los requerimientos de los consumidores y de las administraciones. Así mismo, el consumo de productos de kilómetro cero trae consigo enormes reducciones en la emisión de gases de efecto invernadero, una mayor opción de consumo y el empoderamiento de los consumidores.

Taller interterritorial norte

Este encuentro, que se ocupó de la mejora en los modelos alimenticios de cuatro de las comunidades autónomas de la región norte -La Rioja, Navarra, Euskadi y Cantabria-, contó con las siguientes intervenciones:

  • Marta, presidenta de la Ganadería Val del Mazo, cuyo objetivo es la producción de alimento cárnico saludable y sostenible innovando en los procesos.
  • Koldo Rey Abasolo, coordinador de Bionekazaritza: una asociación de productoras y consumidoras que apuestan por un modelo de producción agroecológica.
  • Ummar, presidente de Ekoeki, una asociación sin ánimo de lucro y grupo de consumo de productos locales y ecológicos.
  • Julián García Plisson, gerente de FECOAR, un proyecto integrador del cooperativismo vitivinícola riojano.
  • Marisa Bermejo Fernandez fundadora, promotora y directora de NATIVUM, la aplicación móvil para vender productos locales .
  • Alfonso Lacuesta Pérez, agente de innovación en IDEALimentación, un proyecto que permite el incremento de valor añadido en los productos agro-ganaderos.
  • Aitor Azkarate Tomassone, socio de Jaureguia; ganadería y quesería ecológica, con especial sensibilidad hacia grupos de consumo y escuelas desde punto de vista educativo.

Tras la correspondiente exposición de cada ponente sobre las actividades que desarrollan, la sesión giró en torno a cómo la pandemia está afectando a los productores y al consumo en general. Los socios de ADICAE también se preocuparon por las dificultades que atraviesan los pequeños productores y lo indefensos que se encuentran con la competencia de las grandes corporaciones de producción, distribución y comercialización.