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Consumidores críticos y responsables en el país de las eternas rebajas

El periodo de rebajas invernal arranca con previsiones que apuntan a entre unos 60 y 150 euros de gasto por consumidor hasta el 7 de marzo, fecha en la que oficialmente se darán por cerradas. Dos meses de descuentos a los que hay que sumar otro par en verano, y a los que se añaden en los últimos años una sucesión de ofertas que hacen que el consumidores estén sometidos a un goteo constante de estímulos consumistas. Las rebajas pueden ser un buen momento para hacer compras necesarias, pero también pueden ser una trampa para los consumidores.

Desde el 7 de enero, y hasta el 7 de marzo, las rebajas se presentan como un constante estímulo para la compra compulsiva, con descuentos que, en grandes letras, anunciarán sucesivamente descuentos del 50, 60 o 70%. Con una actitud crítica y responsable, y un poco de planificación en cuanto a sus necesidades, los consumidores pueden sacar partido a este periodo y aprovecharse de los precios reducidos para adquirir los productos que necesite.

Más allá de esto, lo que se hace patente es que la recuperación económica, a pesar de lo que se dice desde instituciones y empresas sobre la necesidad de potenciar la competitividad y las exportaciones, se  fía al consumo y los consumidores. Solo así se entiende que a las ya habituales rebajas, en los últimos años se hayan sumado constantes inciativas de descuentos durante todo el año, ya sea puntuales (como los “días sin IVA”) o constantes (ofertas generalizadas con descuentos rayanos a las rebajas). Una patrón económico que contrasta con la escasa preocupación por la defensa de los consumidores.

BAJAN LOS PRECIOS, NO LOS DERECHOS DE LOS CONSUMIDORES

Los grandes números de las rebajas no deben despistar de lo más importante: pueden bajar los precios, pero los consumidores tienen intactos sus derechos. El precio rebajado tiene que figurar junto al original, a ser posible de manera que ayude a la comparación, y la información debe ser clara, comprensible y no inducir a error. La disminución del precio nunca debe implicar merma de la calidad del producto; asimismo, el establecimiento debe cumplir la garantía y no puede negarse a cambiar el producto o devolver su importe si resulta defectuoso.

Para hacer valer la garantía, es necesario conservar siempre el resguardo o la factura de la compra, pues la legislación de garantías establece, con carácter general, un periodo de garantía de dos años. La publicidad es vinculante y por tanto el establecimiento ha de cumplir lo que promete.

Ante cualquier problema con lo comprado en rebajas – también en aquellas de tiendas on-line-, no dude en reclamar y hacer valer sus derechos.

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